Vivienda ecológica en Dima, ¿Qué buscamos con este tipo de edificaciones?

En la actualidad, asistimos a un progresivo aumento de la concienciación hacia un consumo de todo tipo productos fabricados a partir de materiales naturales y mediante técnicas responsables con el medio ambiente, que también se refleja en la construcción y esta favoreciendo al desarrollo de la edificación sostenible. Dado que la UE tiene como objetivo que, a partir del 31 de diciembre del 2020, todos los edificios tengan un consumo de energía casi cero (nZEB, Nearly Zero Energy Buildings), la arquitectura contemporánea cada vez se asocia más a la eficiencia energética. Los arquitectos estamos cada vez más familiarizados con estándares como el Passivhaus, que atiende fundamentalmente a la eficiencia energética asociada al uso del edificio, para lo que se requiere un alto nivel de aislamiento térmico, hermeticidad, incorporación de equipos de climatización y ventilación eficientes y el aprovechamiento de energías renovables. Sin embargo, dicho estándar no pone límites al origen de las materias primas, la energía primaria incorporada y emisiones de CO2 asociadas a la fabricación y puesta en obra por lo que el ciclo de vida de los componentes no tiene necesariamente porqué ser eficiente. Las certificaciones BREEAM, LEED, VERDE, etc. evalúan la edificación durante todo su ciclo de vida, dando gran importancia a la huella ecológica de los edificios y el urbanismo. Por tanto, contribuyen de forma más efectiva a cumplir los objetivos marcados.

Se presenta una vivienda unifamiliar que busca situarse, como ejemplo, entre las opciones constructivas adaptadas a dichos objetivos de desarrollo ambiental sostenible, ya que los materiales empleados son, en un altísimo porcentaje, de origen vegetal. El cerramiento de fachada, que constituye un muro de carga perimetral como estructura vertical, esta conformado por módulos prefabricados a base de madera y paja altamente compactada, por lo que también llevan incorporados un potente aislamiento térmico y acústico.

Se trata de una casa en un entorno rural y pensada desde los espacios comunes diáfanos y abiertos a las vistas de la montaña. La estancia principal, que aglutina el salón, el comedor y la cocina, cuenta con una doble altura y grandes ventanales, que eran las premisas que ponía la propiedad para utilizarlo para sus reuniones familiares en un lugar luminoso y agradable. La zona de habitaciones y servicios está separada físicamente mediante un distribuidor y existe una planta bajo cubierta a modo de estudio, abierto al espacio común. Está situada en un terreno complejo, con fuerte pendiente y poco cohesivo, por lo que la cimentación se realizó mediante zapatas sobre pozos de hormigón ciclópeo bajo la cota de planta baja, conformada por un forjado sanitario de casetones no recuperables. Sobre dicho forjado se colocó un murete de bloque de hormigón aligerado a modo de zócalo que separa físicamente los módulos de paja del suelo para protegerlos de la humedad de capilaridad.

En fase de proyecto, se modularon los muros de fachada en base a unas medidas estandarizadas de gran formato. En la fabricación de dichos módulos con triple función se utiliza exclusivamente paja de trigo con una humedad por debajo del 15 % y se le somete a una compactación de 4 Tn, consiguiendo densidades homogéneas de entre 150 y 185 kg/m³. La paja está libre de nutrientes en su tallo, lo que junto a la compactación y una humedad controlada, forman un ambiente no propicio para la formación de hongos y bacterias. Tampoco resulta atractivo para roedores y demás insectos y parásitos.

Estos módulos han sido desarrollados y fabricados por la empresa especializada en bioconstrucción EcoPaja, afincada en Vitoria, y cuentan características técnicas acreditadas por laboratorios avalados por la Entidad Nacional de Acreditación ENAC. Su resistencia al fuego es REI 120, la resistencia a la carga vertical de 32 Tn, la resistencia a la carga horizontal de 43 Tn, el aislamiento acústico a ruido aéreo de 49 dB y, como característica principal ofrece muy buenas propiedades como aislamiento térmico (conductividad λ = 0.068 W/m.K, transmitancia del cerramiento U = 0,144W/m2K para los módulos de 45 cm utilizados en esta vivienda).

La paja es un material prácticamente de desecho, que se encuentra de forma masiva en España tras las cosechas de trigo y que no tiene una gran salida comercial específica. Es por consiguiente un material económico en comparación con otros productos y, aplicando las técnicas adecuadas, es idóneo para la construcción ecológica. La clave del sistema es la compactación y confinamiento de la paja, en crudo, en una “caja” formada por montantes de madera serrada de pino atornillados entre sí. Y esa compresión tan sólo está garantizada mediante un proceso controlado en taller, por lo que la prefabricación es vital para obtener un componente estandarizado y fiable. El grado de transformación del material vegetal en un componente constructivo, que se coloca directamente de forma muy sencilla en obra, es tan bajo y limpio que ya de por sí se considera un elemento constructivo de Carbono Negativo, porque debido a su origen lleva embebido una cantidad de CO2 que no es emitida en ninguna otra fase de su ciclo de vida, siendo además fácilmente reciclable y biodegradable.

Tras ser fabricados y numerados, los módulos fueron transportados a la obra, una distancia menor de 100 Km y sin necesitar tráileres pesados, ya que las dimensiones de los mismos no superan los 250 cm. Dado que la prefabricación proporciona unos componentes altamente tecnificados, con precisión de +/- 1 mm, y que son ligeros, la puesta en obra es sencilla y rápida. No requiere una mano de obra especializada porque se asemeja a un montaje de entramado ligero de madera convencional. La envolvente al completo, incluyendo los forjados de madera y cubierta fueron completados en 1 semana.

Para proteger los módulos de la intemperie se aplican varias capas de un revoco natural a la cal por el exterior y un revoco de arcilla sobre un tablero de trasdosado de fibra-yeso natural por el interior, que son altamente compatibles con la paja y muy apropiados para generar espacios sanos. Por un lado, ayudan a mantener el aire limpio y regular la humedad, al complementar un sistema abierto a la difusión de vapor de agua que evita que se produzcan condensaciones. Y por otro lado, la inercia térmica que proporciona la arcilla contribuye de manera importante a que la temperatura interior sea constante y confortable.

La tabiquería interior está levantada en seco mediante un entramado ligero a base montantes de madera y tablero de fibra de madera de alta densidad revestidos en mortero de arcilla, en consonancia con el sistema de cierre exterior y con el objeto de ejecutar una obra rápida y controlada en su conjunto.

Es un sistema que intenta contribuir en atajar problemáticas asociadas al precio de la vivienda, la manufactura de productos tóxicos y el transporte, en un futuro inminente en el que la sostenibilidad y bajo impacto al medio ambiente son premisas inherentes a todo proyecto. Además, también trata de tecnificar y profesionalizar el sector de la BIO-Construcción y demostrar que no es tan sólo una corriente con escaso recorrido y dirigida a un determinado público, sino que puede extrapolarse a edificaciones de relevancia.

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